Estados Unidos e Irán intercambiaron el domingo amenazas contra infraestructura crítica luego de más de tres semanas de una que ha puesto en riesgo vidas y medios de subsistencia en toda la región.

Irán afirmó que el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio de petróleo y otras exportaciones, quedaría “cerrado por completo” de inmediato si Estados Unidos cumple con las amenazas del presidente Donald Trump de atacar sus centrales eléctricas. El mandatario estadounidense fijó la noche del sábado un plazo de 48 horas para abrir el estrecho.

Altos funcionarios israelíes visitaron una de dos comunidades ubicadas cerca de un centro de investigación nuclear en el sur del país que fueron alcanzadas por misiles iraníes la noche del sábado, dejando decenas de personas heridas. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que fue un “milagro” que nadie haya fallecido. Israel detectó el lanzamiento de nuevos proyectiles iraníes hacia la zona el domingo por la noche.

Netanyahu también afirmó que su país y Estados Unidos estaban bien encaminados a alcanzar sus objetivos de guerra. Los cuales han ido desde debilitar el programa nuclear, de misiles y la red de apoyo iraní a sus aliados armados, hasta facilitar que el pueblo iraní derroque al gobierno teocrático.

Los acontecimientos indicaron que la guerra, que comenzó el 28 de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, avanzaba en una nueva y peligrosa dirección a pesar de que Trump declaró la semana pasada que sopesaba la posibilidad de “reducir” las operaciones. El conflicto ha cobrado la vida de más de 2.000 personas, ha sacudido la economía global y provocado un alza drástica en los precios del petróleo.

El grupo político-paramilitar libanés Hezbollah, que cuenta con respaldo de Irán, se atribuyó un ataque aéreo que dejó un muerto en el norte de Israel, mientras el presidente libanés Joseph Aoun calificó el ataque israelí contra puentes en el sur de su país como “preludio de una invasión terrestre”.

Amenazas a centrales energéticas y de desalinización

Irán prácticamente ha cerrado la navegación por el estrecho de Ormuz —que conecta al Golfo Pérsico con el resto del mundo— mientras afirma que permitirá el paso seguro a embarcaciones de países distintos a sus enemigos. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel mundial pasa por esa vía, pero los ataques contra buques han detenido casi todo el tráfico de petroleros.

Trump dijo el sábado que si Irán no reabre el estrecho, destruiría “varias centrales eléctricas. ¡Empezando con la más grande!".

Estados Unidos ha argumentado que la Guardia Revolucionaria de Irán controla gran parte de la infraestructura del país y la utiliza para impulsar su esfuerzo bélico. El derecho internacional establece que únicamente se puede atacar centrales eléctricas que benefician a civiles si la ventaja militar supera el sufrimiento que causa a la población civil, según expertos legales.

Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, respondió en la red social X que si se ataca a las centrales eléctricas y la infraestructura, entonces la infraestructura vital de toda la región — incluidas instalaciones energéticas y de desalinización fundamentales para el agua potable en la región— sería considerada un objetivo legítimo y quedaría “destruida irreversiblemente”.

Ghalibaf añadió posteriormente que “las entidades que financian el presupuesto militar de Estados Unidos son objetivos legítimos”.

Los ataques contra centrales eléctricas serían “inherentemente indiscriminados y claramente desproporcionados”, escribió el embajador de Irán ante Naciones Unidas en un documento dirigido al Consejo de Seguridad, según la agencia estatal de noticias IRNA.

Ataques en Israel e Irán provocan nuevas preocupaciones nucleares

Irán afirmó que sus ataques del sábado en la noche en el desierto del Néguev fueron en respuesta a un bombardeo contra la principal instalación iraní de enriquecimiento nuclear en Natanz, según medios estatales.

Teherán elogió el ataque como una muestra de fuerza, incluso mientras el ejército de Israel sostiene que Irán ha disminuido gradualmente sus lanzamientos de misiles desde que el inicio de la guerra.

El principal hospital del sur de Israel recibió a por lo menos 175 heridos de Arad y Dimona, informó su subdirector Roy Kessous, en declaraciones a The Associated Press.

Se cree que Israel es el único país de Oriente Medio con armamento nuclear, aunque sus dirigentes se niegan a confirmar o negar su existencia.

Israel negó su responsabilidad por el ataque a Natanz del sábado, mientras que Mizan, la agencia oficial de noticias del poder judicial iraní, informó que no hubo filtraciones. El Pentágono se negó a comentar sobre el ataque.

La agencia de control nuclear de la ONU — el Organismo Internacional de Energía Atómica — ha dicho que la mayor parte de las aproximadamente 972 libras (441 kilogramos) de uranio enriquecido que se cree que posee Irán se ubica en otro lugar, bajo los escombros de su instalación de Isfahán.

Irán afirma que ataques alcanzaron un hospital

Irán señaló que ataques alcanzaron un hospital en Andimeshk. Su Ministerio de Salud dijo que pacientes y médicos fueron evacuados hacia otra localidad.

Desde el inicio de la guerra van más de 1.500 muertos en Irán, informó el sábado la televisora estatal, citando al Ministerio de Salud. En Israel, 15 personas han muerto por ataques iraníes. Más de una docena de civiles en la Cisjordania ocupada y en estados árabes del Golfo han muerto en ataques.

Un helicóptero militar qatarí se estrelló el sábado, presuntamente por una falla técnica, y las siete personas a bordo de la aeronave perdieron la vida, indicaron las autoridades de Qatar.

Muere un civil en el norte de Israel

Un civil israelí murió mientras conducía por la localidad de Misgav Am, en el norte de Israel, en lo que las fuerzas armadas del país indicaron que en un principio “parecía ser” un ataque con cohetes. Más tarde destacó que se investiga la posibilidad de que la muerte fuera causada por fuego de soldados israelíes.

Las autoridades israelíes identificaron a la víctima como el agricultor Ofer “Poshko” Moskovitz, de 61 años. Hace dos días Moskovitz dijo a una emisora de radio que vivir cerca de la frontera con Líbano era como “la ruleta rusa”.

Hezbollah lanzó ataques contra Israel poco después del inicio de la guerra, diciendo que era en respuesta a la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Israel atacó posteriormente a Hezbollah y amplió su presencia terrestre en el sur de Líbano.

Israel extendió el domingo su lista de objetivos para incluir puentes sobre el río Litani que, según el ministro de Defensa Israel Katz, son utilizados por Hezbollah para el traslado de combatientes y armas hacia el sur. Israel atacó posteriormente el puente Qasmiyeh, cerca de Tiro.

Katz también ordenó al ejército acelerar su destrucción de viviendas libanesas cerca de la frontera.

Las autoridades libanesas dicen que los ataques de Israel han matado a más de 1.000 personas y desplazado a más de un millón. En tanto, Hezbollah ha disparado cientos de cohetes contra Israel.

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