Un nuevo escándalo mediático está atormentando a la , en esta ocasión por presuntos comportamientos corruptos e “inaceptables” del menor de los hijos de la Reina Isabel, el príncipe Eduardo.

De acuerdo con los informes, el se encuentra en una polémica tras revelarse que estaría cobrando hasta 175 mil dólares al año con subarrendamientos en los establos, remodelados para ser oficinas y departamentos, de la propiedad de Bagshot Park, en Surrey, donde vive junto a su esposa siendo como duques de Edimburgo sin pagar absolutamente nada.

El príncipe vive en una residencia de 120 habitaciones, valorada en 40 millones de dólares, arrendada a la institución real bajo un contrato a largo plazo que contempla el pago de un alquiler simbólico.

Eduardo ha generado indignación y escándalo porque no paga nada, pero sí cobra miles de dólares anuales por los subarrendamientos de dichos espacios remodelados, cercanos a su propiedad familiar.

“Existe una creciente preocupación de que Eduardo se esté beneficiando de un activo de propiedad pública sin pagar prácticamente nada de alquiler, y que además genere importantes ingresos privados a partir de él”, cita el medio Radar Online de una fuente cercana al entorno real.

“Aunque el acuerdo se ajuste técnicamente a las normas, resulta problemático en un momento en que las finanzas públicas están bajo presión”.

Los informantes apuntan que dicha situación ha levantado dudas sobre la transparencia en el manejo de las propiedades de la Corona británica, especialmente cuando están vinculadas directamente a las finanzas públicas de Reino Unido.

El área alquilada en cuestión se trata de un edificio cercano a la residencia principal del príncipe Eduardo, que anteriormente habían sido establos de 610 metros cuadrados y dos plantas y ahora es un bloque de oficinas.

El lugar cuenta con oficinas, salas de reuniones, cocina, duchas y estacionamiento, y fue retirado del mercado tras intensificarse el escrutinio sobre las finanzas reales.

El contrato de arrendamiento de Bagshot Park fue firmado por Eduardo en 1998 por un plazo inicial de 50 años, con pagos que aumentaron tras invertir cerca de 1.7 millones de dólares en renovaciones.

En 2007 se amplió el acuerdo a 150 años mediante un pago adelantado millonario, lo que explica que actualmente solo se pague un alquiler simbólico, una práctica común cuando se realiza una inversión significativa en propiedades de la Corona.

Sin embargo, críticos como Norman Baker, exministro del Partido Liberal Demócrata del Reino Unido, consideran que cualquier ingreso comercial generado en terrenos de la Corona debería ir al Tesoro británico y beneficiar a los contribuyentes.

“[La Corona] les proporciona unos ingresos muy estables, y además de pagar prácticamente nada por Bagshot Park, están ganando muchísimo dinero con otras fuentes. Es indignante que paguen un alquiler simbólico, y ahora Eduardo y Sophie puedan embolsarse 175 mil dólares por un terreno para establos como parte del trato. ¡Es una barbaridad!”, señaló Baker.

La polémica ha reavivado el debate entre los ciudadanos sobre los privilegios que ellos mismos les da a la familia real británica como contribuyentes y el uso de propiedades públicas sin un pago a cambio, mientras crecen las exigencias de una investigación más profunda sobre los contratos de arrendamiento de Bagshot Park y el uso privado de éste.

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