Miles de personas con raíces canadienses podrían beneficiarse de los recientes cambios a la Ley de Ciudadanía de Canadá. El gobierno federal modificó las reglas que determinan quién puede obtener la ciudadanía por descendencia, ampliando el acceso para hijos, nietos y generaciones posteriores de ciudadanos canadienses nacidos fuera del país.
La reforma, aprobada mediante la Ley C-3 y vigente desde el 15 de diciembre de 2025, busca corregir restricciones que durante años limitaron el acceso a la nacionalidad canadiense para familias establecidas en el extranjero.
Antes de la entrada en vigor de la nueva legislación, la ciudadanía por descendencia estaba sujeta al denominado "límite de primera generación". Esto significaba que una persona nacida fuera de Canadá podía obtener la ciudadanía canadiense si uno de sus padres había nacido en Canadá o se había naturalizado como ciudadano canadiense. Sin embargo, los hijos de esa persona, si también nacían en el extranjero, normalmente ya no podían heredar la ciudadanía.
Con la Ley C-3, el gobierno canadiense eliminó esa limitación en determinadas circunstancias, permitiendo que personas de segunda generación o generaciones posteriores nacidas fuera del país también puedan ser consideradas ciudadanas canadienses. La medida responde, en parte, a cuestionamientos judiciales que consideraron inconstitucionales algunas restricciones anteriores.
Las autoridades migratorias de Canadá establecen una clasificación clara para determinar la elegibilidad:
Ciudadano canadiense: persona nacida en Canadá o que obtuvo la ciudadanía mediante naturalización.
Primera generación nacida en el extranjero: hijo de un ciudadano canadiense nacido o naturalizado en Canadá.
Segunda generación o posteriores: descendientes que también nacieron fuera de Canadá de un ciudadano perteneciente a la primera generación nacida en el extranjero.
Este mismo criterio también se aplica en determinados casos de adopciones internacionales vinculadas con ciudadanos canadienses.
Para las personas nacidas o adoptadas fuera de Canadá después del 15 de diciembre de 2025, la ciudadanía puede ser reconocida si se cumplen dos requisitos principales:
Que uno de los padres también haya nacido o sido adoptado fuera de Canadá por un ciudadano canadiense.
Que dicho padre haya acumulado al menos 1,095 días de presencia física en Canadá antes del nacimiento o adopción del hijo.
En otras palabras, una persona podría ser elegible incluso si pertenece a la segunda generación nacida fuera de Canadá, siempre que exista una conexión real y comprobable con el país a través de la residencia previa de su progenitor.
Uno de los aspectos más relevantes de la reforma es que muchas personas nacidas antes del 15 de diciembre de 2025 podrían haber obtenido o recuperado automáticamente la ciudadanía canadiense gracias a los cambios legislativos. Según el gobierno canadiense, en la mayoría de los casos una persona nacida fuera de Canadá de un padre canadiense puede ser considerada automáticamente ciudadana bajo las nuevas disposiciones.
La norma también puede beneficiar a personas cuyos padres obtuvieron la ciudadanía a raíz de estas modificaciones legales. En ciertas situaciones, la ciudadanía se reconoce automáticamente sin necesidad de realizar primero un proceso de naturalización.
Aunque una persona considere que cumple con los nuevos requisitos, el gobierno recomienda solicitar un certificado de ciudadanía canadiense. Este documento es la prueba oficial de que se posee la ciudadanía y permite realizar diversos trámites ante las autoridades canadienses.
Durante el proceso, Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC) revisa la documentación presentada para confirmar si el solicitante es efectivamente ciudadano. En caso afirmativo, se emite el certificado correspondiente como evidencia oficial del estatus migratorio.
Contar con la ciudadanía canadiense ofrece múltiples beneficios. Entre ellos destacan:
Derecho a solicitar un pasaporte canadiense.
Posibilidad de vivir, trabajar y estudiar en Canadá sin restricciones migratorias.
Acceso a derechos políticos, incluyendo la participación en elecciones federales, provinciales y municipales cuando corresponda.
Acceso a servicios y programas gubernamentales reservados para ciudadanos.
Facilidad para transmitir la ciudadanía a futuras generaciones de acuerdo con las reglas vigentes.
Además, el gobierno recomienda que quienes crean tener derecho a la ciudadanía tramiten primero su certificado y posteriormente soliciten un pasaporte canadiense antes de viajar al país para evitar retrasos o inconvenientes en los controles fronterizos.
El gobierno de Canadá informó que las personas que presentaron solicitudes bajo medidas temporales implementadas después de un fallo judicial emitido en Ontario no necesitan iniciar un nuevo proceso. Las autoridades migratorias revisarán esas solicitudes utilizando las reglas actualizadas establecidas en la Ley C-3.
La reforma representa uno de los cambios más significativos en materia de ciudadanía canadiense de los últimos años. Gracias a la eliminación parcial del límite de primera generación, miles de personas con padres o abuelos canadienses podrían descubrir que tienen derecho a obtener la ciudadanía o incluso que ya son ciudadanos según la legislación actual. Para quienes tienen vínculos familiares con Canadá, revisar su situación y solicitar un certificado de ciudadanía podría ser el primer paso para acceder oficialmente a uno de los pasaportes más valorados del mundo.
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