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Hablar de las personas más ricas del mundo, con grandes imperios empresariales y fortunas suele evocar imágenes de vidas llenas de excesos, lujo y poder, pero no todas son así, o al menos la del fundador de la cadena de Domino’s Pizza no lo fue.
Tom Monaghan, fundador de la famosa cadena de pizzerías, dejó a un lado todo el poder y los cientos de millones de dólares que obtuvo a través del éxito de su pizzería para dedicarse a su fe religiosa y ayudar a los que más lo necesitan, tal es el caso que renunció a sus pertenencias materiales, incluido un raro auto Bugatti de 8 millones de dólares y el equipo de béisbol Detroit Tigers de la MLB, y regaló su dinero casi por completo.
De acuerdo con los informes disponibles sobre su vida y labor filantrópica, Monaghan distó mucho de millonarios conocidos como Elon Musk, Jeff Bezos o Bill Gates, apostando por un “voto de pobreza” y por la búsqueda de la satisfacción en su vida a través de la espiritualidad y la religión en general.
El empresario, de ahora 89 años, replanteó el rumbo de su vida tras cuestionarse si estaba viviendo de acuerdo a los valores católicos con los que fue educado desde su infancia.
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Después de notar el éxito de la cadena de restaurantes en las principales ciudades universitarias de Estados Unidos y posteriormente en países como Reino Unido, Japón, China y más, Monaghan invirtió parte de su fortuna y tiempo en proyectos religiosos y educativos.
Entre sus esfuerzos, el millonario fundó Legatus, una organización internacional integrada por presidentes y directores ejecutivos católicos enfocada en promover la fe dentro del ámbito empresarial y personal y creando la escuela católica llamada hoy Ave Maria University.
Pero eso no fue todo, su fijación por la vida religiosa y filantropía convencieron al empresario de vender su empresa a Bain Capital en 1998 por un total de mil millones de dólares y de abandonar por completo su labor dentro del mundo de los negocios para enfocarse en sus misiones religiosas y educativas.
La historia de Tom Monaghan se ha convertido en uno de los casos más llamativos dentro del mundo empresarial.
Y es que, entre las décadas de los 80 y 90, se convirtió en un millonario que, después de alcanzar el éxito global con Domino’s Pizza, decidió alejarse de los negocios para enfocarse en un propósito personal y para demostrar que el dinero no sólo da poder, sino que es el medio para ayudar a quienes más lo necesitan, algo que pocos ricos se han permitido hacer.
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