El presidente estadounidensedeclaró el miércoles que no usará la fuerza para adquirir Groenlandia, en un discurso en el Foro Económico Mundial donde afirmó que Estados Unidos está en auge pero que Europa "no se dirige en la dirección correcta".

Sus ambiciones de arrebatar el control de Groenlandia a Dinamarca, aliado de la OTAN, amenazan con desgarrar las relaciones con muchos de los aliados más cercanos de Washington.

Trump intentó centrarse en sus esfuerzos por controlar la inflación y estimular la economía en su propio país. Pero su aparición en la reunión de las élites globales se centró más en sus quejas con otros países. Dijo repetidamente que Estados Unidos estaba en la mejor posición para controlar Groenlandia y criticó a la mayoría de Europa por oponerse a la idea.

“Amo a Europa y quiero ver que Europa vaya bien, pero no se dirige en la dirección correcta”, dijo Trump. Añadió: “Queremos aliados fuertes, no seriamente debilitados".

Trump también proclamó que, “Cuando Estados Unidos prospera, todo el mundo prospera” y “todos ustedes nos siguen hacia abajo y nos siguen hacia arriba”.

Su llegada a la comunidad de Davos en los Alpes suizos se retrasó después de que un problema eléctrico menor a bordo del Air Force One obligara a regresar a Washington para cambiar de avión.

Multimillonarios y líderes empresariales buscaron asientos dentro del Congreso del foro, que tenía una capacidad de alrededor de 1.000, para escuchar a Trump. Michael Dell, fundador de Dell Technologies, se abrió paso entre la multitud para llegar al frente de la fila. Marc Benioff, director de Salesforce y miembro de la junta del Foro Económico Mundial, se abrió paso a través de la línea de prensa para entrar.

Trump tocó el tema de Groenlandia, calificando a Dinamarca de ingrata, así como la operación militar de Estados Unidos que llevó a la reciente destitución del presidente venezolano Nicolás Maduro.

La política exterior, y la dominación hemisférica por parte de Washington, se esperaba que fuera más central el jueves, cuando el presidente republicano tiene previsto discutir la “Junta de la Paz” que está creando para supervisar el alto al fuego en Gaza.

Eso según un funcionario de la Casa Blanca que habló bajo condición de anonimato para discutir planes que no se han hecho públicos. Trump también tendrá alrededor de cinco reuniones bilaterales con líderes extranjeros, aunque no se proporcionaron más detalles.

Hay más de 60 jefes de Estado asistiendo al foro, y el funcionario dijo que se espera que alrededor de 30 se unan a la junta después de que se enviaran invitaciones a unos 50 países a finales de la semana pasada.

La amenaza arancelaria se cierne

Trump llega al foro internacional en Davos tras amenazar con aranceles a Dinamarca y a otros siete aliados a menos que negocien la transferencia del territorio semiautónomo, una concesión que los líderes europeos han indicado que no están dispuestos a hacer.

Trump dijo que los gravámenes comenzarían en un 10% el próximo mes y subirían al 25% en junio, unas tasas lo suficientemente altas como para aumentar los costos y frenar el crecimiento, lo que podría perjudicar sus esfuerzos para reducir el alto costo de vida.

En un mensaje de texto que circuló entre funcionarios europeos esta semana, Trump vinculó también su agresiva postura hacia Groenlandia con la decisión del año pasado de no otorgarle el Premio Nobel de la Paz. En el mensaje, le dijo al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, que ya no sentía "una obligación de pensar solamente en la paz".

En medio de las inusuales pruebas a las relaciones de Estados Unidos con sus aliados de larga data, parece incierto lo que pueda suceder durante los dos días de Trump en Suiza. Antes de que Trump hablara, el primer ministro británico Keir Starmer prometió: “No cederé”.

“Gran Bretaña no cederá en nuestros principios y valores sobre el futuro de Groenlandia bajo amenazas de aranceles, y esa es mi posición clara”, expresó Starmer durante su sesión semanal de preguntas en la Cámara de los Comunes.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, dijo a un panel en Davos antes de la llegada de Trump que él y el presidente republicano planeaban transmitir un mensaje contundente: “La globalización ha fallado a Occidente y a Estados Unidos. Es una política fallida”.

Trump prometió antes de salir de la Casa Blanca: “Este será un viaje interesante” y de hecho las cosas comenzaron con dificultades. Un problema eléctrico menor en el Air Force One obligó a la tripulación a dar la vuelta unos 30 minutos después del despegue por precaución.

Wall Street se tambaleó el martes mientras los inversionistas sopesaban las nuevas amenazas arancelarias de Trump y las crecientes tensiones con los aliados europeos. El S&P 500 cayó 2,1%, su peor dato desde octubre. El promedio industrial Dow Jones bajó 1,8% y el compuesto Nasdaq un 2,4%.

“Está claro que estamos llegando a un momento de inestabilidad, de desequilibrios, tanto desde el punto de vista de la seguridad y defensa, como desde el punto de vista económico”, señaló el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en su discurso en Davos. Macron no mencionó de forma directa a Trump, pero instó a los demás líderes a rechazar “la ley del más fuerte”.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que la respuesta del bloque si Trump avanza con los aranceles “será inflexible, unida y proporcional”. Además, sugirió de forma tajante que la nueva amenaza del líder estadounidense podría socavar el marco comercial entre Washington y Bruselas alcanzado el pasado verano y que la Casa Blanca se esforzó por cerrar.

“La Unión Europea y Estados Unidos llegaron a un acuerdo comercial en julio”, apuntó Von der Leyen en Davos. “Y tanto en política como en los negocios, un acuerdo es un acuerdo. Y cuando los amigos se dan la mano, debe significar algo”.

Por qué Trump habla de vivienda en Davos

Trump planeaba aprovechar su presencia en Davos para hablar sobre hacer la vivienda más accesible y otros problemas de asequibilidad que son prioritarias para los estadounidenses.

Pero la amenaza arancelaria de Trump sobre Groenlandia podría perturbar la economía nacional si destruye la tregua comercial alcanzada el año pasado, dijo Scott Lincicome, crítico con los aranceles y vicepresidente de asuntos económicos en el Instituto Cato, un grupo de expertos liberal.

“Socavar significativamente la confianza de los inversionistas en la economía de Estados Unidos a largo plazo probablemente aumentaría las tasas de interés y, por lo tanto, haría que las viviendas sean menos asequibles”, indicó Lincicome.

Trump también advirtió el martes a Europa contra las posibles represalias por los próximos aranceles.

“Cualquier cosa que hagan con nosotros, simplemente la enfrentaré”, afirmó el mandatario en el programa de televisión “Katie Pavlich Tonight”, de NewsNation. “Todo lo que tengo que hacer es responder, y eso va a tener un efecto rebote”.

Davos, un foro conocido por su atractivo para las élites globales, es un escenario extraño para un discurso sobre asequibilidad. Pero los funcionarios de la Casa Blanca lo han presentado como un momento para que Trump intente reavivar el apoyo populista en Estados Unidos, donde muchos votantes que lo respaldaron en 2024 ven la asequibilidad como un problema importante. Aproximadamente seis de cada 10 adultos en el país dicen ahora que el presidente ha perjudicado el costo de vida, según la última encuesta de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research.

La venta de viviendas en Estados Unidos está en su nivel más bajo en 30 años, con precios al alza y tasas hipotecarias elevadas que dejan a muchos posibles compradores fuera del mercado. Hasta ahora, Trump ha anunciado planes para adquirir 200.000 millones de dólares en valores hipotecarios para ayudar a reducir las tasas de interés en los préstamos para viviendas, y ha pedido que se prohíba la compra de viviendas a las grandes empresas financieras.

Promoverá su “Junta de la Paz”

El jueves, Trump tiene previsto hablar sobre la Junta de la Paz para Gaza y posiblemente asumir un mandato más amplio, rivalizando potencialmente con Naciones Unidas.

Por el momento, menos de 10 líderes han aceptado la invitación para unirse al grupo, incluyendo un puñado considerados autoritarios antidemocráticos. Varios de los principales socios europeos de Estados Unidos han declinado la oferta o no se han comprometido, entre ellos Reino Unido, Francia y Alemania.

Trump dijo a reporteros el martes que su junta "podría" acabar dejando obsoleta a la ONU, pero insistió en que quiere ver que el organismo internacional siga existiendo.

“Creo que hay que dejar que la ONU continúe, porque su potencial es muy grande”, manifestó.

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