Durante las primeras horas de este miércoles 18 de marzo, la alcaldía Iztapalapa de la Ciudad de México ha registrado un , si bien sus magnitudes han sido de entre inferiores a los 3 grados en escala de Richter y no han ameritado la activación de la alerta sísmica, la cantidad ha preocupado a los capitalinos.

De acuerdo con reportes del Servicio Sismológico Nacional (SSN), así han sido los movimientos telúricos que despertaron a la ciudadanía:

  • Magnitud 2.3 02:02:06 Latitud: 19.37 | Longitud: -99.10 Profundidad: 6 km
  • Magnitud 2.5 (el más perceptible) 04:38:40 Latitud: 19.37 | Longitud: -99.09 Profundidad: 7 km
  • Magnitud 2.0 09:16:31 Latitud: 19.38 | Longitud: -99.09 Profundidad: 5 km

Hasta el momento, no se han registrado afectaciones ni consecuencias que afecten la vida humana.

¿Por qué tiembla tanto en la CDMX? ¿Qué son los microsismos?

La pregunta del millón en medio de estos movimientos es: ¿Por qué tiembla tanto en la CDMX? Lo ocurrido esta mañana en Iztapalapa en realidad son microsismos, definidos por el Instituto de Geofísica de la como: “pequeñas rupturas en el interior de la tierra cercanas a la superficie de la Tierra (...) En este caso a unos cuatro o cinco kilómetros de profundidad y no son inusuales en la región de la cuenca del Valle de México”.

Los tres sismos de la mañana, según el sismológico, se registraron a una profundidad de entre 5 y 7 kilómetros. Debido a la poca profundidad, los microsismos no han generado daños y ni mayores afectaciones, aunque sí han sido lo suficientemente perceptibles.

“No hay diferencias en cuanto a su génesis con aquéllos de mayor magnitud. El término ‘microsismo’ es más bien coloquial y hace referencia a su tamaño reducido en cuestión de magnitud. Sin embargo, esto no significa que la sacudida provocada no pueda ser intensa, ya que cuando éstos ocurren muy cerca, la intensidad puede ser considerable”, señala Arturo Iglesias Mendoza, jefe del SSN.

Por su parte, el experto del departamento de Sismología de la UNAM, Víctor Manuel Cruz, señala que estos movimientos son “algo muy pequeño que no supone, desde luego, ningún peligro y es normal”.

Los microsismos en la Ciudad de México son un fenómeno frecuente y tienen registro desde hace décadas debido a la presencia de fallas geológicas locales en el subsuelo, ubicadas entre los 500 metros y los dos kilómetros de profundidad. De acuerdo con especialistas de la y del SSN, estos movimientos son parte de la dinámica natural del terreno sobre el que se asienta la capital.

Según explican los investigadores, la CDMX se encuentra en la Faja Volcánica Transmexicana, una zona formada por la interacción de la Placa de Cocos y la Placa de Norteamérica.

Este proceso geológico dio origen a importantes volcanes como el Popocatépetl o el Nevado de Toluca, y explica en gran medida la actividad sísmica en la región como los ocurridos en Iztapalapa o anteriormente en Mixcoac y Tláhuac, así como los reportados en Naucalpan en el Estado de México en febrero pasado.

“En esta zona existe un sistema de esfuerzos extensivos que origina fallas. Muchas de éstas producen sismicidad pequeña, aunque en algunos episodios pueden generar sismos de magnitudes mayores”, detalló Iglesias Mendoza.

Aunque muchas de estas fallas pueden permanecer inactivas durante largos periodos, en ocasiones se reactivan, especialmente tras sismos de mayor magnitud, provocando movimientos locales.

Desde la década de 1980, con la instalación de una red de monitoreo más precisa, se ha logrado identificar con mayor exactitud el origen de estos microsismos, incluso en zonas específicas, donde el crecimiento urbano también ha permitido registrar con mayor claridad estos fenómenos.

¿Por qué no suena la alerta sísmica con los microsismos?

Cuando ocurre un microsismo, por lo general no se activan las alertas sísmicas, ya que el sistema está diseñado para el alertamiento de movimientos telúricos lejanos, dicen los expertos en sismos de la Red ECOS del SSN, el Instituto de Geofísica de la UNAM y el Centro Nacional de Prevenciones de Desastres (CONAPRED)

“La Ciudad de México actualmente está monitoreada a través de una red de más de 170 estaciones de riesgo sísmico que transmiten datos en tiempo real hasta las instalaciones del SSN y del Instituto de Ingeniería, permitiendo el registro de sismos en toda la ciudad”, apuntan.

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