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El 2026 arrancó con fuertes rumores sobre la separación de Harry y Meghan Markle. De acuerdo con nuevos informes, los duques de Sussex estarían viviendo su mayor crisis matrimonial desde que abandonaron la realeza en 2020.
Fuentes cercanas a la pareja aseguran que el deseo del príncipe Harry de volver al Reino Unido con la familia real choca con la negativa total de Meghan, quien se rehúsa a ser de nueva cuenta un miembro activo de la institución, convirtiendo el tema en una peligrosa bomba que los estaría orillando al divorcio este año.
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Desde que se instalaron en California, tras el famoso movimiento Megxit de 2020, la pareja había evitado abordar la posibilidad de un regreso, pero la segunda mitad del 2025 el panorama cambió para Harry, ya que hizo lo posible por reconciliarse con su familia y logró reencontrarse con su padre, el rey Carlos III tras años de distanciamiento.
Según fuentes cercanas a la pareja, el príncipe estaría emocionalmente impulsado a regresar a sus raíces tras reencontrarse con su padre en Clarence House en septiembre pasado y por la posible resolución favorable de su pelea legal por la seguridad en Reino Unido. Para Harry, volver ya no es sólo un deseo, sino que se ha convertido en una urgencia, afirman los informantes, aunque ésta lo orille a la separación definitiva.
Por su parte, Meghan ha sido firme en su decisión de no volver a la familia a pesar de querer conservar su título real y ante los planes de su marido se ha mostrado inconforme y molesta. Para ella, Reino Unido representa recuerdos de presión mediática, ataques constantes y desgaste emocional. La idea de regresar, incluso por temporadas, le despierta todo aquello de lo que creyó haber escapado definitivamente, señalan los insiders.
Su desinterés por volver a la institución ha hecho que entre ella y Harry surgiera una crisis, con constantes peleas y discusiones.
“La tensión entre ellos no radica en una ruptura del afecto ni del compromiso”, señaló una de las fuentes.
“Para ella, el Reino Unido está ligado a algunos de los períodos más estresantes y dolorosos de su vida”, agregó la fuente.
Los informes aseguran que la fragmentación en su relación no se debe a la falta de amor, sino a los miedos que tiene cada uno, mientras Meghan teme estar bajo el escrutinio público constante en el reino, a Harry le preocupa no estar cerca de su padre, quien lucha contra el cáncer, y tener la idea que se le “está acabando el tiempo”.
“Meghan se resiste a que esto forme parte siquiera de sus conversaciones cotidianas porque conlleva un gran peso emocional para ella”, explicó la fuente. “Es plenamente consciente de que si se resuelve el problema de seguridad, el principal argumento práctico contra el regreso se desvanece, y con ello surge la suposición de que debería aceptar regresar. Ahora mismo, se siente poco preparada para ese cambio y no está segura de poder afrontarlo psicológica ni emocionalmente”, agregó.
Por su parte, Harry siente que tiene pendientes con “su vida anterior” que le urge resolver a pesar de sentirse dividido entre su esposa e hijos y su padre y el resto de la familia real.
“Harry se encuentra en una situación angustiosa, dividido entre su compromiso con su esposa e hijos y una poderosa sensación de asuntos pendientes de su vida anterior”, señaló el informante.
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