La Organización Panamericana de Salud (OPS) lanzó una alerta epidemiológica por el aumento de casos de sarampión en el continente americano, y México se encuentra entre los países con mayor número de contagios. La situación ha encendido las alarmas sanitarias por tratarse de una enfermedad altamente contagiosa.

Ante este escenario, las autoridades de salud refuerzan el llamado a la como la herramienta más efectiva para prevenir brotes. Instituciones como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) coinciden en que inmunizarse es clave para proteger a la población.

La vacuna triple viral, conocida como SPR o MMR, protege contra sarampión, rubéola y paperas, y forma parte del Programa Universal de Vacunación, pero no todos pueden vacunarse.

Las autoridades sanitarias y expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) coinciden en que los adultos mayores de 50 años no necesitan vacunarse contra el sarampión si ya desarrollaron inmunidad natural en su juventud, según publica la Gaceta UNAM. ¿Por qué? Esto dicen los expertos sobre la vacuna contra el sarampión para adultos mayores de 50 años.

¿Por qué los adultos mayores de 50 NO deben vacunarse?

Este criterio que apunta que los adultos mayores de 50 años no necesitan vacunarse contra el sarampión se basa en que, cuando este sector de la población era menor de edad, la transmisión del virus era muy alta y la mayoría de estas personas probablemente padeció la enfermedad, lo que les asegura una protección a largo plazo.

“En general, una alta proporción de jóvenes y adultos tiene un buen esquema de vacunación. Sin embargo, la recomendación es que las personas que no hayan cumplido 50 años se vacune”, sugiere Samuel Ponce de León Rosales, coordinador del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“Las [personas] de más de 50 años no requieren la vacuna porque cuando eran menores la transmisión del sarampión era muy intensa y es casi seguro que lo padecieron y, por lo tanto, están inmunizados contra él”, explica en la Gaceta UNAM.

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, causada por un virus que se transmite por gotículas al hablar, toser o estornudar, y que puede afectar tanto a niños como a adultos. En los últimos años ha habido un repunte de casos en varios países, incluido México, debido en parte a la disminución de la cobertura de vacunación por debajo del umbral del 95 % necesario para prevenir su transmisión.

De acuerdo con los expertos de la UNAM, el esquema de vacunación vigente recomienda dos dosis de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas): la primera a los 12 meses de edad y la segunda alrededor de los seis años. Mantener este esquema completo es fundamental para la prevención de la enfermedad y sus complicaciones.

Mientras tanto, personas menores de 50 años que no están seguras de haber recibido sí deben vacunarse o actualizar su esquema, ya que son más susceptibles frente al resurgimiento de brotes actuales. La recomendación se aplica especialmente si no tienen constancia de su vacunación o si cuentan con un esquema incompleto.

Los especialistas en salud pública también señalan que algunos adultos pueden necesitar una dosis adicional si no tienen documentación en su cartilla de salud sobre su inmunización o si presentan factores de riesgo como falta de evidencia serológica de inmunidad. En contextos de brotes o viajes internacionales, pedir consejo médico es recomendable para determinar si una revacunación o dosis de refuerzo es apropiada.

¿Quiénes NO deben vacunarse contra el sarampión en 2026?

Además de todas aquellas personas mayores de 50 años, hay otros sectores de la población que no deben vacunarse contra el sarampión en 2026. Autoridades sanitarias advierten que existen casos específicos en los que la aplicación de la debe posponerse o evitarse para prevenir riesgos en la salud.

Entre quienes deben consultar primero con su médico están personas con alergias graves a la vacuna, mujeres embarazadas, pacientes con el sistema inmunológico debilitado, antecedentes de sangrados, transfusiones recientes o quienes hayan recibido otras vacunas en las últimas semanas. También hay recomendaciones especiales para quienes tienen antecedentes de convulsiones o consumen ciertos medicamentos.

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