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El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, tres veces candidato a la presidencia de México, hijo de un venerado presidente y pilar indiscutible de la izquierda mexicana, murió el miércoles a los 92 años, confirmó la actual mandataria, Claudia Sheinbaum.
Respetado por aliados y críticos, Cárdenas desempeñó un papel fundamental en la transición de México hacia la democracia desde su primer intento de llegar a la presidencia en 1988. Fue derrotado por Carlos Salinas de Gortari, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó el país durante casi todo el siglo XX, en unos comicios fueron considerados un gran fraude electoral.
Fue el primer alcalde de la Ciudad de México elegido por voto popular en 1997 y se mantuvo siembre tan congruente con sus ideas que en 2014 renunció al partido que fundó a finales de la década de 1980, el Partido de la Revolución Democrática, porque era el que gobernaba el estado de Guerrero durante la desaparición de los 43 estudiantes de magisterio, considerado años más tarde un crimen de estado.
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Crítico en ocasiones pero siempre elegante y discreto, se distanció de quien fue su aliado durante años, Andrés Manuel López Obrador, desde que este fundó Morena —partido al que Cárdenas nunca perteneció— y sobre todo después de llegar a la presidencia en 2018.
No obstante, el exmandatario mantuvo un total respeto al ingeniero, al que calificó tras su muerte de un “transformador”, sin el cual el México actual no sería posible.
Fue “un hombre de principios firmes”, abanderado de “un movimiento democrático pacífico que canalizó el anhelo de cambio de millones de mexicanas y mexicanos”, dijo Sheinbaum en su cuenta de la red social X.
“Aquella histórica jornada electoral, en la que debió haber sido reconocido como presidente, marcó el inicio de la transformación democrática", agregó. ”Su dignidad y convicción republicana quedan como un referente imprescindible para nuestra nación”.
Cárdenas, el hijo de un presidente que nunca dejó de hacer política
Cuauhtémoc Cárdenas, nacido en Ciudad de México e ingeniero civil de formación, vivió siempre bajo el peso del apellido de su padre, Lázaro Cárdenas, pero sin convertirlo nunca en culto. El general fue uno de los presidentes más populares por la nacionalización de la industria petrolera en 1938 —un momento histórico en México— y por abrir las puertas del país a los refugiados de la guerra civil española.
Inició su carrera política hace más de 50 años con el PRI, con quien fue senador y luego gobernador del estado occidental de Michoacán. Pero a finales de la década de 1980 empezó a encabezar una corriente democrática dentro de ese partido, del que acabó apartándose por completo.
Junto con otros políticos, en 1989 fundó el PRD, por el que fue candidato presidencial en 1994 y el 2000, año en el que por primera vez ganó un presidente opositor, Vicente Fox, del Partido Acción Nacional.
“Fuimos adversarios políticos pero nos unió algo más grande: la convicción de que México merece una democracia plena, libertades y un futuro de mayores oportunidades”, declaró Fox en un comunicado al enterarse del fallecimiento de Cárdenas.
Cárdenas siempre criticó cualquier intento de privatizar Petróleos Mexicanos, sobre todo durante las reformas de la administración del priísta Enrique Peña Nieto (2012-2018) que abrieron el sector petrolero a la inversión privada. Pero cuando López Obrador las anuló para fortalecer a las energéticas estatales, el ingeniero defendió la necesidad de reformar a Pemex y apostó por impulsar las energías renovables.
Desde marzo de este año tenía el cargo de presidente honorífico de una comisión consultiva de Pemex que debe asesorar sobre las estrategias de futuro.
Escribió varios libros sobre su trayectoria política, la vida de su padre y sus ideales democráticos alabados dentro y fuera de México.
Tuvo tres hijos con su esposa, Celeste Batel, ya fallecida. Uno de ellos es Lázaro Cárdenas Batel, también político.
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