¿Qué está ocurriendo? En medio de las múltiples alertas de supervivencia, en caso de catástrofes o , que han estado emitiendo varios países de Asia y Europa, Estados Unidos habría iniciado simulacros de preparación nuclear con “aviones del fin del mundo”.

De acuerdo con recientes informes del gobierno estadounidense, compartidos por medios como el Daily Mail, el Comando Estratégico de Estados Unidos puso en marcha el ejercicio anual Global Thunder 27, con el que se lanzarán más aviones bombarderos y de apoyo sobrevolando el país.

Estas aeronaves harán operaciones de simulación en escenarios complejos como una guerra nuclear para poner a prueba la toma de decisiones, comunicaciones y represalias militares.

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El informe explica que este simulacro servirá para mantener a las fuerzas nucleares preparadas, seguras y protegidas, con la capacidad de operar con eficacia y disuadir cualquier tipo de ataques.

Los datos de seguimiento de las aeronaves señalan que bombarderos B-52 han despegado de la base aérea de Minot en Dakota del Norte y se han dirigido hacia territorio del norte y en los límites con Canadá.

En tanto, que varios E-6B Mercury, que funcionan como centros de mando y comunicaciones aerotransportados entre líderes nacionales y las fuerzas nucleares estadounidenses, operan sobre todo el país. Estas aeronaves han sido bautizadas como aviones del fin del mundo y, además, cargan con equipos especializados para comunicarse con submarinos de misiles balísticos y para apoyar el mando de misiles intercontinentales terrestres.

Los primeros ejercicios estratégicos con los aviones terminarían a inicios de noviembre; hasta el momento no hay claridad si seguirán sobrevolando estas aeronaves en una segunda tanda.

Hasta el momento se descarta que esté respondiendo a posibles amenazas de otros países o gobiernos, según afirma el informe del Comando Estratégico.

Aunado a esto, sin electricidad, comunicaciones y otros servicios básicos.

El Pentágono prepara las bases militares para que puedan funcionar 90 días sin apoyo externo ante la posibilidad de que estalle un nuevo conflicto, capaz de paralizar redes eléctricas, cadenas de suministro o amenazar la infraestructura crítica en suelo estadounidense.

“No queremos depender de la infraestructura municipal civil estándar para gestionar nuestra defensa nacional. Sencillamente, no podemos. Es un riesgo intolerable”, anunció Sean Parnell, portavoz del Pentágono en un comunicado.

Además de este plan, el Pentágono está sentando bases para que las fábricas civiles puedan producir material de defensa durante una posible crisis, además está buscando afianzar cadenas de suministro alternativas y reservas estratégicas para garantizar armas, combustible y otros materiales de primera línea en un conflicto.

Parnell detalló que este plan responde a la iniciativa FORTRESS, que busca asegurar que las Fuerzas Armadas puedan seguir operando durante una aún con deficiencias o corte total de la electricidad o comunicaciones.

El Pentágono planea instalar reactores nucleares portátiles, además de baterías y microrredes que permitan el funcionamiento de las bases militares. “El poder es ahora un arma de fuego. Sin electricidad, se pierden las comunicaciones, el agua, la logística, las líneas de montaje e incluso las estructuras básicas de mando militar”, resaltó Parnell.

“Me di cuenta de que gran parte de nuestra concepción de la defensa nacional se basaba en la anticuada suposición de que dos océanos nos protegerían”, señaló Parnell. “El presidente Trump entiende que ese mundo ya no existe y ya ha allanado el camino para un nuevo enfoque: la Cúpula Dorada, una renovada atención al hemisferio occidental, Groenlandia y Panamá”, agregó.

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